Lectura de hoy
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Santiago 4:13-15
¡Vamos ahora!, los que decís: «Hoy y mañana iremos a tal ciudad, estaremos allá un año...
REFLEXIÓN
¿No puedes dormir porque te preocupa tu situación profesional y financiera? Ese era el caso...
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Estudio Bíblico de la semana
A.08.- El Hijo
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Este estudio nos lleva a comprender las dos naturalezas de Jesús, como Dios y como hombre. ... |
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¡Vamos ahora!, los que decís: «Hoy y mañana iremos a tal ciudad, estaremos allá un año, negociaremos y ganaremos», cuando no sabéis lo que será mañana. Pues ¿qué es vuestra vida? Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece. En lugar de lo cual deberíais decir: «Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello». Santiago 4:13-15
Reflexión
¿No puedes dormir porque te preocupa tu situación profesional y financiera? Ese era el caso de David, un hombre de negocios de mediana edad que siempre le decía a la gente que haría esto o aquello en su negocio de relaciones públicas; siempre era algo que de seguro le daría más dinero. Días tras día, sin embargo, las cosas nunca pasaban según su predicción y se sentía un fracaso. Al final, su negocio fue a la bancarrota.
En aquel entonces, estaba devastado, pensando que nunca lograría recuperarse en las finanzas. Me sentía desesperado dijo. No obstante, recuperó la independencia financiera. A decir verdad, David llegó a tener un enorme éxito en el mundo de los negocios. Acredita su nuevo éxito a tener a Dios como su socio comercial.
Me encanta la gente, dijo. Pero antes, trataba de cubrir mi presupuesto con las matemáticas, que nunca me gustaron mucho en la escuela y eso me llevó al fracaso.
Al mirar atrás, David dice que quedarse en la quiebra fue lo mejor que le sucedió. Le hizo cambiar de actitud. Comenzó a confiar en Dios. Antes, temía correr riesgos, probar nuevas cosas, explicó. Ahora, si algo no da resultado en mi negocio, no lo miro como un fracaso. Lo veo como un mensaje de Dios que me dice "ese no es el camino, toma otro". Logró entender que cuando el Señor cierra una puerta, es inútil continuar en nuestro esfuerzo de abrirla. Más bien, observemos alrededor nuestro porque, de seguro, el Señor abrió una mejor oportunidad para nosotros.
Mis queridos hermanos y amigos, son incontables los testimonios como el de David. Al entregarnos a Jesús como nuestro Señor y hacer realidad el "hágase tu voluntad", Él nos va cambiando, nos va quitando lo que estorba para nuestro crecimiento espiritual y nos va aportando nuevos dones y talentos que a la postre, servirán dos propósitos: La edificación de Su reino y la glorificación de nuestro Padre que está en los cielos.
Que Dios te bendiga
En aquel entonces, estaba devastado, pensando que nunca lograría recuperarse en las finanzas. Me sentía desesperado dijo. No obstante, recuperó la independencia financiera. A decir verdad, David llegó a tener un enorme éxito en el mundo de los negocios. Acredita su nuevo éxito a tener a Dios como su socio comercial.
Me encanta la gente, dijo. Pero antes, trataba de cubrir mi presupuesto con las matemáticas, que nunca me gustaron mucho en la escuela y eso me llevó al fracaso.
Al mirar atrás, David dice que quedarse en la quiebra fue lo mejor que le sucedió. Le hizo cambiar de actitud. Comenzó a confiar en Dios. Antes, temía correr riesgos, probar nuevas cosas, explicó. Ahora, si algo no da resultado en mi negocio, no lo miro como un fracaso. Lo veo como un mensaje de Dios que me dice "ese no es el camino, toma otro". Logró entender que cuando el Señor cierra una puerta, es inútil continuar en nuestro esfuerzo de abrirla. Más bien, observemos alrededor nuestro porque, de seguro, el Señor abrió una mejor oportunidad para nosotros.
Mis queridos hermanos y amigos, son incontables los testimonios como el de David. Al entregarnos a Jesús como nuestro Señor y hacer realidad el "hágase tu voluntad", Él nos va cambiando, nos va quitando lo que estorba para nuestro crecimiento espiritual y nos va aportando nuevos dones y talentos que a la postre, servirán dos propósitos: La edificación de Su reino y la glorificación de nuestro Padre que está en los cielos.
Que Dios te bendiga



