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Una parábola en caja de huevos

Publicación:  jueves 9 mayo 2024   |  Escuchar Audio  Escuchar Audio |  Enviar a un amigo Enviar a un amigo



Pasado el sábado, al amanecer del primer día de la semana, fueron María Magdalena y la otra María a ver el sepulcro. De pronto hubo un gran terremoto, porque un ángel del Señor descendió del cielo y, acercándose, removió la piedra y se sentó sobre ella. Su aspecto era como un relámpago, y su vestido blanco como la nieve. De miedo de él, los guardas temblaron y se quedaron como muertos. Pero el ángel dijo a las mujeres: «No temáis vosotras, porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor. Mateo 28:1-6


Reflexión

"Para la próxima clase" dijo la maestra a los chicos del tercer grado, "por favor, traigan en una caja de huevos, algo que represente a la Pascua de Resurrección".

Algunos chicos se habían empezado a dar cuenta que Jorge era diferente. "Quizá debiera haber insistido más con los padres, para que lo enviaran a una escuela especial" pensó la maestra para sí misma.

Al día siguiente, los alumnos llevaron las cajitas de cartón y las dejaron en el escritorio de la maestra. Cuando las acomodaron, ella les dijo que no hacia falta saber quien había traído cada cosa. Secretamente, buscaba proteger a Jorge, quien podría haber estado limitado en la tarea.

Abrió la primera caja. Y salió una mariposa! "Esa es mía!" gritó María.

¡Qué buena idea! dijo la maestra, ante la carita feliz de la alumna.

¿Que hay en la segunda caja? Era una pequeña piedra recubierta de musgo. "Esa es mía", dijo Tomás. "Sí, el musgo representa nueva vida" dijo ella, "muy original, Tomás".

La tercera caja estaba vacía. La dio vuelta y la sacudió. Algunos alumnos se reían. Ella buscó la siguiente, pero Jorge la interrumpió, diciendo "Es mía, es mía!".

"Si, Jorge, gracias. Pero está vacía..."

"Si, dijo él, el día de Pascua, el día en que nuestro Señor resucitó,  la tumba estaba vacía y eso nos dio una vida nueva a todos nosotros".

Unas semanas después Jorge murió repentinamente, de un tumor cerebral. En su ataúd, sus compañeros de clase pusieron veinte cajitas, todas vacías.

Mis queridos hermanos y amigos, la resurrección de Jesús es nuestra esperanza porque si Él resucitó, nosotros también lo haremos.

Que Dios te bendiga