Lectura de hoy
Tiempo de actuar
Éxodo 14:13-16
Moisés respondió al pueblo: —No temáis; estad firmes y ved la salvación que Jehová...
REFLEXIÓN
Llegó el momento esperado. La mujer despertó a su esposo para decirle que estaba de parto...
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Estudio Bíblico de la semana
A.08.- El Hijo
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Este estudio nos lleva a comprender las dos naturalezas de Jesús, como Dios y como hombre. ... |
Decepción del pecado
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¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerlo, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte o sea de la obediencia para justicia? Romanos 6:16
Reflexión
Hace años, el famoso comentarista Paul Harvey, describió cómo el esquimal mata al lobo.
Primero cubre su cuchillo con la sangre de un animal y luego deja que se congele. Luego añade otra capa de sangre y deja que también se congele. Repite el proceso una y otra vez hasta que el cuchillo está totalmente cubierto con sangre congelada. El cazador ártico entonces toma el cuchillo y lo coloca en la tierra con la hoja extendida para arriba. Sin sospechar cosa alguna, el lobo huele la sangre y empieza a lamer la sangre congelada. Entre más lame el lobo la sangre, más vigorosamente crece su apetito para la sangre. Sin saber lo que está haciendo el lobo empieza a cortar su propia lengua. El lobo entonces empieza a saciar su sed por sangre con su propia sangre. Su deseo perpetuo no se satisface hasta estar completamente muerto.
Mis queridos hermanos y amigos, al igual que el cuchillo del esquimal, el pecado está envuelto de la manera más atractiva, pero siempre contiene una hoja de cuchillo de destrucción mortal. Las Escrituras no nos mandan a enfrentar las tentaciones, nos mandan a huir de ellas.
Que Dios te bendiga
Primero cubre su cuchillo con la sangre de un animal y luego deja que se congele. Luego añade otra capa de sangre y deja que también se congele. Repite el proceso una y otra vez hasta que el cuchillo está totalmente cubierto con sangre congelada. El cazador ártico entonces toma el cuchillo y lo coloca en la tierra con la hoja extendida para arriba. Sin sospechar cosa alguna, el lobo huele la sangre y empieza a lamer la sangre congelada. Entre más lame el lobo la sangre, más vigorosamente crece su apetito para la sangre. Sin saber lo que está haciendo el lobo empieza a cortar su propia lengua. El lobo entonces empieza a saciar su sed por sangre con su propia sangre. Su deseo perpetuo no se satisface hasta estar completamente muerto.
Mis queridos hermanos y amigos, al igual que el cuchillo del esquimal, el pecado está envuelto de la manera más atractiva, pero siempre contiene una hoja de cuchillo de destrucción mortal. Las Escrituras no nos mandan a enfrentar las tentaciones, nos mandan a huir de ellas.
Que Dios te bendiga



