Lectura de hoy

Semilla y fruto

Juan 12:27

De cierto, de cierto os digo que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda...

REFLEXIÓN

A un buen amigo, cuya vida en su mundo era un tanto permisiva, se le diagnosticó una enfermedad...

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Estudio Bíblico de la semana

A.04.- Siguiendo a Jesús

Lecturas Este estudio nos lleva a reflexionar sobre la verdadera naturaleza del cristianismo como una forma de vida. ...

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La flecha

Publicación:  Wednesday 13 March 2019   |  Escuchar Audio  Escuchar Audio |  Enviar a un amigo Enviar a un amigo



Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios. Por el contrario, manifestando la verdad, nos recomendamos, delante de Dios, a toda conciencia humana. 2 Corintios 4:2


Reflexión

Un rey, que en su carruaje pasaba por un pueblo, observó una flecha disparada exactamente en el centro de un blanco, que era un círculo dibujado en el tronco de un árbol.

Intrigado, se dio cuenta que además había otras flechas  en otros árboles, todas con la misma precisión en el centro del blanco.

Sorprendido por la habilidad del arquero, mandó a sus pajes a buscarlo.

Después de algunos minutos encontraron al autor de los certeros disparos.

Se trataba de un niño de no más de 12 años.

- ¿Eres tú el hábil arquero? -preguntó el rey.

- Sí, -respondió el chiquillo.

¿Cómo haces para ser siempre tan certero en tu puntería? -preguntó de nuevo el rey.

- Es muy simple, -dijo el muchacho-, primero disparo la flecha y después dibujo el blanco alrededor del ella.

Mis queridos hermanos y amigos, hay muchas formas de engaño, muchos atajos que solo buscan el resultado sin importar los medios para alcanzarlo. ¿Qué es mejor, la pericia del arquero que con esfuerzo honesto dispara la flecha y da en el blanco, o el engaño del niño que sin pericia pero con astucia dio la idea de dar en el blanco también? ¿Quién se siente mejor consigo mismo? ¿Quién honra más a Dios?

Con la Palabra de Dios es igual, no debemos exponerla con astucia, ella no lo necesita. Debemos presentarla con verdad tal y como es, sin cambiarla ni adulterarla, sin inventar interpretaciones fantasiosas y vacías. Al final, es su Palabra, no la nuestra.

Que Dios te bendiga