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La meta de J.C. Penney

Publicación:  miĆ©rcoles 14 diciembre 2022   |  Escuchar Audio  Escuchar Audio |  Enviar a un amigo Enviar a un amigo



Entonces él me respondió: Jehová, en cuya presencia he andado, enviará contigo su ángel y prosperará tu camino… Génesis 24:40


Reflexión

El fundador de la cadena de tiendas por departamento J.C. Penney, declaró:

«Denme un empleado de almacén con una meta y yo le daré un hombre que hará historia. Denme un hombre sin una meta y le daré un empleado de almacén».

Penney reconocía el poder y la importancia de las metas. Mientras trabajamos en ellas, ellas trabajan en nosotros. Lo que obtenemos al lograr nuestras metas no es tan importante como lo que llegamos a ser mientras las logramos.

En el caso de Penney, hizo más que hacerse rico al edificar una cadena de 1,600 tiendas por departamento con ventas mayores a los cuatro mil millones de dólares. Él desarrolló su potencial y el de otros,  dio generosamente para obras de caridad y ayudó a personas que trabajaban para él.

Después de llevar a su compañía a la Bolsa de Valores en 1927, dio acciones a todos sus gerentes e incluyó a todos los empleados en un programa de repartición de ganancias. Es evidente que halló su propósito, creció en su potencial y sembró semillas para beneficio de otros. Verdaderamente tuvo éxito.

Mis queridos hermanos y amigos, en la medida en que nosotros exploramos nuestro sueño, ponderamos nuestro propósito e identificamos nuestras metas, debemos prepararnos para las cosas maravillosas que ocurrirán.

No se puede predecir lo que ocurrirá en el viaje al éxito. Al final, la vida podrá superar nuestras expectativas, o tal vez no. Pero tenemos que empezar en algún punto para cumplir nuestro sueño y establecer metas. El esfuerzo no tiene que ser necesariamente doloroso aunque sí puede ser trabajoso. De todas formas la vida se vive cada día, por lo tanto es aconsejable disfrutar tanto del viaje como de la llegada al destino. Dejemos que el Señor sea el guía en nuestra vida y que nuestros sueños sean tejidos en medio de Su perfecta voluntad. Cuando deseamos lo que el Señor desea, no hay una sola oración que se quede sin contestar con un rotundo “sí”. Dejemos que Él sea nuestro Buen Pastor. Con Él tenemos seguro viaje y destino.

Que Dios te bendiga