Lectura de hoy
Le bajaron los humos
Romanos 12:3
Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga...
REFLEXIÓN
Debido a que un hombre acababa de ser electo al Parlamento Británico decidió llevar su familia...
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Estudio Bíblico de la semana
A.15.- La resurrección de Jesús
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Estudio que analiza con detalle las evidencias que comprueban que Jesús sí resucitó. Nuestra fe cristiana depende de ese evento por lo tanto es de suma importancia estar seguro de ello. ... |
Moviendo montañas
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De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna. Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. Juan 3:16-17
Reflexión
Había dos tribus guerreras en los Andes, una que vivía en el valle y otra en lo más alto de las montañas. Un día los habitantes de las montañas invadieron las tierras del valle y, como parte del saqueo, raptaron a un bebé de una de las familias del valle.
Los habitantes del valle no sabían como subir a la cima de la montaña. No conocían loa senderos que utilizan los habitantes de ese lugar, ni sabían donde encontrarlos o como perseguirlos en el escarpado terreno. Aun así enviaron a sus mejores guerreros a escalar la montaña y traer al bebé de regreso.
Los hombres ensayaron un método de escalar y luego otro. Probaron una trocha y luego otra. Sin embargo, después de varios días de esfuerzos solo habían conseguido avanzar unos pocos metros.
Desesperanzados e impotentes, los hombres del valle decidieron que su causa estaba perdida y se prepararon para regresar a su aldea. Mientras empacaban su equipos para descender, vieron a la madre del bebé que bajaba de la montaña y llevaba a su bebé a la espalda. ¿Cómo era posible?
Uno de los hombres la saludó y le dijo: ¿Cómo pudiste escalar esta montaña si nosotros, los hombres más fuertes y capaces de la aldea, no lo conseguimos?
La madre se encogió de hombros y respondió: "Es que el bebé no era tuyo".
Mis queridos hermanos amigos, por rescatar a un hijo se hace lo indecible. Dios así lo hizo, entregó a Su precioso hijo Jesús en rescate por nosotros. Vivamos entonces agradecidos y seamos consecuentes con ese sacrificio, pues es precisamente por lo que Él hizo que podemos regresar a casa.
Que Dios te bendiga
Los habitantes del valle no sabían como subir a la cima de la montaña. No conocían loa senderos que utilizan los habitantes de ese lugar, ni sabían donde encontrarlos o como perseguirlos en el escarpado terreno. Aun así enviaron a sus mejores guerreros a escalar la montaña y traer al bebé de regreso.
Los hombres ensayaron un método de escalar y luego otro. Probaron una trocha y luego otra. Sin embargo, después de varios días de esfuerzos solo habían conseguido avanzar unos pocos metros.
Desesperanzados e impotentes, los hombres del valle decidieron que su causa estaba perdida y se prepararon para regresar a su aldea. Mientras empacaban su equipos para descender, vieron a la madre del bebé que bajaba de la montaña y llevaba a su bebé a la espalda. ¿Cómo era posible?
Uno de los hombres la saludó y le dijo: ¿Cómo pudiste escalar esta montaña si nosotros, los hombres más fuertes y capaces de la aldea, no lo conseguimos?
La madre se encogió de hombros y respondió: "Es que el bebé no era tuyo".
Mis queridos hermanos amigos, por rescatar a un hijo se hace lo indecible. Dios así lo hizo, entregó a Su precioso hijo Jesús en rescate por nosotros. Vivamos entonces agradecidos y seamos consecuentes con ese sacrificio, pues es precisamente por lo que Él hizo que podemos regresar a casa.
Que Dios te bendiga



