Lectura de hoy
El águila y su aguilucho
Deuteronomio 33:27
El eterno Dios es tu refugio y sus brazos eternos son tu apoyo...
REFLEXIÓN
Se cuenta la historia de un águila que había construido su nido en lo alto de un peñasco...
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El águila y su aguilucho
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El eterno Dios es tu refugio y sus brazos eternos son tu apoyo... Deuteronomio 33:27
Reflexión
Se cuenta la historia de un águila que había construido su nido en lo alto de un peñasco. Cierto día cuando volaba en torno de su nido, el águila vio a su aguilucho recién nacido que se agarraba desesperadamente del borde del nido, tratando con todas sus fuerzas de sostenerse e impedir así una caída al abismo, lo que sería fatalmente su fin.
Como era imposible alcanzar el peñasco antes que su cría cayera, el águila descendió con la velocidad de un rayo debajo de su hijito y abrió sus fuertes alas para interrumpir su caída. Con su cría agarrada a ella el águila planeó entonces con seguridad de vuelta al nido.
Moisés, antes de su muerte, dando su bendición al pueblo, les aseguró que Dios no los abandonaría y por eso dijo: " El eterno Dios es tu refugio y sus brazos eternos son tu apoyo."
Aun hoy podemos confiar en esta promesa. Así como el águila extendió sus alas para interrumpir la caída de su cría, así Dios extiende sus brazos para interrumpir la caída de cada uno de sus hijos.
Mis queridos hermanos y amigos, a veces Dios llega a permitir que caigamos de nuestro nido (sufrimientos, pérdidas, desilusiones, problemas familiares, etc.), para mostrar cuán débiles e impotentes somos y para que sintamos cuán dependientes somos de su protección. Sólo que Dios no quiere que lleguemos hasta el suelo, es por eso que cuando estamos a punto de chocar, precisamente allí es cuando sentimos su mano poderosa. Es precisamente allí cuando…
“El eterno Dios es nuestro refugio y sus brazos eternos son nuestro apoyo. “
Que Dios te bendiga
Como era imposible alcanzar el peñasco antes que su cría cayera, el águila descendió con la velocidad de un rayo debajo de su hijito y abrió sus fuertes alas para interrumpir su caída. Con su cría agarrada a ella el águila planeó entonces con seguridad de vuelta al nido.
Moisés, antes de su muerte, dando su bendición al pueblo, les aseguró que Dios no los abandonaría y por eso dijo: " El eterno Dios es tu refugio y sus brazos eternos son tu apoyo."
Aun hoy podemos confiar en esta promesa. Así como el águila extendió sus alas para interrumpir la caída de su cría, así Dios extiende sus brazos para interrumpir la caída de cada uno de sus hijos.
Mis queridos hermanos y amigos, a veces Dios llega a permitir que caigamos de nuestro nido (sufrimientos, pérdidas, desilusiones, problemas familiares, etc.), para mostrar cuán débiles e impotentes somos y para que sintamos cuán dependientes somos de su protección. Sólo que Dios no quiere que lleguemos hasta el suelo, es por eso que cuando estamos a punto de chocar, precisamente allí es cuando sentimos su mano poderosa. Es precisamente allí cuando…
“El eterno Dios es nuestro refugio y sus brazos eternos son nuestro apoyo. “
Que Dios te bendiga



