Lectura de hoy

Dando nuestra vida

Mateo 25:34-40

Entonces el Rey dirá a los de su derecha: “Venid, benditos de mi Padre, heredad el Reino...

REFLEXIÓN

Después de que Fritz Kreisler, el gran violinista, presentó uno de sus admirables conciertos...

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Dando nuestra vida

Publicación:  martes 5 mayo 2026   |  Escuchar Audio  Escuchar Audio |  Enviar a un amigo Enviar a un amigo



Entonces el Rey dirá a los de su derecha: “Venid, benditos de mi Padre, heredad el Reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo, porque tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber; fui forastero y me recogisteis; estuve desnudo y me vestisteis; enfermo y me visitasteis; en la cárcel y fuisteis a verme”. Entonces los justos le responderán diciendo: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, o sediento y te dimos de beber? ¿Y cuándo te vimos forastero y te recogimos, o desnudo y te vestimos? ¿O cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?”. Respondiendo el Rey, les dirá: “De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis” Mateo 25:34-40


Reflexión

Después de que Fritz Kreisler, el gran violinista, presentó uno de sus admirables conciertos, una joven se apresuró a acercarse a él y le dijo: Señor Kreisler, daría mi vida si pudiera tocar como usted. Él la miró y dijo solemnemente: Mi querida señorita, eso es exactamente lo que yo di. Di mi vida al arte.

Mis queridos hermanos y amigos, el vivir cristianamente es igual que ser un violinista maestro, se requiere una vida entera de práctica. Requiere un constante esfuerzo para guardar puros nuestros corazones. Requiere de un tremendo esfuerzo para dedicarse al servicio de nuestro Dios con nuestra familia, trabajo y amigos. Requiere que seamos fieles a Su palabra y movidos a la acción para llevar vestido al que está desnudo y comida al que está hambriento.

Pero el esfuerzo es más que digno, porque cuando estemos frente a Dios, esperamos que Él nos diga, mientras nos pone su mano en nuestro hombro: “Bien, buen siervo y fiel, sobre poco has sido fiel sobre mucho te pondré, entra en el gozo de tu Señor.”

Que Dios te bendiga