Lectura de hoy
El águila y la tormenta
Isaías 40:28-31
¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de...
REFLEXIÓN
Las águilas están dotadas de instintos fantásticos. Ellas saben cuando una tormenta se...
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Estudio Bíblico de la semana
A.08.- El Hijo
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Este estudio nos lleva a comprender las dos naturalezas de Jesús, como Dios y como hombre. ... |
El joven marino
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Ya la barca estaba en medio del mar, azotada por las olas, porque el viento era contrario. Pero a la cuarta vigilia de la noche, Jesús fue a ellos andando sobre el mar. Los discípulos, viéndolo andar sobre el mar, se turbaron, diciendo:
—¡Un fantasma!
Y gritaron de miedo. Pero en seguida Jesús les habló, diciendo:
—¡Tened ánimo! Soy yo, no temáis. Mateo 14:24-27
Reflexión
Un joven marino estaba en su primera batalla y cuando vino una lluvia de balas del enemigo, casi se desmayó. Uno de los oficiales superiores comprendió su terror y estrechando su mano, le dijo con cariño:
-“ ¡Valor mi muchacho, estarás bien dentro de unos momentos; yo tuve la misma experiencia en mi primera batalla!"
El joven vivió y llegó a ser un oficial de honor y dijo con frecuencia que las palabras dichas por su superior fueron como si un ángel hubiera venido y puesto vida nueva en él. Desde ese momento fue más valiente que los demás.
Mis queridos hermanos y amigos, la vida sin duda no es un jardín de rosas, el mundo en que vivimos es difícil y las personas poco a poco van perdiendo el amor y las buenas costumbres. En una sociedad relativa donde todo se vale a menos que nos afecte directamente, los creyentes nos vemos en tremendas dificultades siendo fieles al Señor y a Su palabra. A veces las circunstancias de la vida se nos ponen cuesta arriba y la tormenta arrecia. Es precisamente en esos momentos cuando oímos la preciosa voz de nuestro Señor que nos grita: “¡Tened ánimo! Soy yo, no temáis.
Que Dios te bendiga
-“ ¡Valor mi muchacho, estarás bien dentro de unos momentos; yo tuve la misma experiencia en mi primera batalla!"
El joven vivió y llegó a ser un oficial de honor y dijo con frecuencia que las palabras dichas por su superior fueron como si un ángel hubiera venido y puesto vida nueva en él. Desde ese momento fue más valiente que los demás.
Mis queridos hermanos y amigos, la vida sin duda no es un jardín de rosas, el mundo en que vivimos es difícil y las personas poco a poco van perdiendo el amor y las buenas costumbres. En una sociedad relativa donde todo se vale a menos que nos afecte directamente, los creyentes nos vemos en tremendas dificultades siendo fieles al Señor y a Su palabra. A veces las circunstancias de la vida se nos ponen cuesta arriba y la tormenta arrecia. Es precisamente en esos momentos cuando oímos la preciosa voz de nuestro Señor que nos grita: “¡Tened ánimo! Soy yo, no temáis.
Que Dios te bendiga



