Lectura de hoy
Canales de bendición
Juan 13:12-15
Así que, después que les lavó los pies, tomó su manto, volvió a la mesa y les dijo: —¿Sabéis...
REFLEXIÓN
Michael Deaver era un joven con aspiraciones políticas que buscaba un líder en quién creer...
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Estudio Bíblico de la semana
A.08.- El Hijo
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Este estudio nos lleva a comprender las dos naturalezas de Jesús, como Dios y como hombre. ... |
Canales de bendición
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Así que, después que les lavó los pies, tomó su manto, volvió a la mesa y les dijo:
—¿Sabéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis Maestro y Señor, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros, porque ejemplo os he dado para que, como yo os he hecho, vosotros también hagáis. Juan 13:12-15
Reflexión
Michael Deaver era un joven con aspiraciones políticas que buscaba un líder en quién creer y a quién seguir. A principios de la década del sesenta, encontró a un actor que se convirtió en político llamado Ronald Reagan, a quién hizo su líder. En 1966, a Reagan lo eligieron gobernador de California, cargo que ocupó por dos términos, desde 1967 a 1975. Durante su cargo, Deaver ejerció como jefe de personal y conservó esta posición cuando Reagan se convirtió en el cuadragésimo presidente de los Estados Unidos.
Deaver admiraba muchas cosas en el hombre con quien había trabajado por treinta años. Ronald Reagan tenía muchísimas cualidades extraordinarias: sus convicciones y amor por su país, su comprensión de él mismo, sus habilidades como comunicador y su sinceridad. Deaver dijo: «Me atrevería ir tan lejos como decir que era incapaz de ser deshonesto». Pero quizás lo más impresionante sobre Ronald Reagan era su habilidad para relacionarse con la gente. Deaver comentó: «Ronald Reagan era uno de los hombres más tímidos que he conocido». Sin embargo, el presidente era capaz de comunicarse con quien fuera: un jefe de estado, un obrero común o un enérgico periodista.
Cuando le preguntaron por qué Reagan llegaba tan bien a la prensa, Deaver comentó: «Bueno, básicamente a Reagan le encantaba la gente, fueran miembros de la prensa o personas comunes y corrientes. Y eso se nota. Aunque muchos periodistas no compartían la postura política del presidente, todos lo querían como persona».
Él tenía una especial habilidad de relacionarse con la gente, algo que pulió mientras viajó durante una década por todo el país como portavoz de la General Electric. Se dice que Reagan era capaz de hacer que cualquier persona se sintiera como si fuera su mejor amigo, incluso a alguien que acabara de conocer. Sin embargo, lo que más resalta Deaver, es que Ronald Reagan se conectaba de una forma muy especial con las personas que estaban más cerca de él. Realmente se preocupaba por la gente de su equipo. «En lo que a él concernía, trataba por igual al jefe de personal, al jardinero o a la secretaria», recuerda Deaver. «Todos eran importantes para él». Pese a ser probablemente el hombre más poderoso del mundo, su carisma y humildad con su gente, lo hacía verdaderamente diferente. Él era un líder que servía.
Mis queridos hermanos y amigos, cuando de liderazgo se trata, los creyentes tenemos como ejemplo al mejor líder, a Jesús. Él, aparte de ser Dios, sin duda ha sido el hombre más relevante e importante que ha pisado la Tierra. Fue Jesús el que primero enseñó que el líder sirve, no se sirve. El liderazgo a través del servicio, hoy en día tan de moda en las técnicas de gerencia, fue enseñado por Jesús hace más de 2,000 años en la Última Cena cuando lavó los pies de sus discípulos. Jesús predicaba con su ejemplo, nunca pidió hacer algo que Él no hubiese hecho antes. Los creyentes y discípulos debemos aprender de Él, pues nos dijo: "porque ejemplo os he dado para que, como yo os he hecho, vosotros también hagáis".
Que Dios te bendiga
Deaver admiraba muchas cosas en el hombre con quien había trabajado por treinta años. Ronald Reagan tenía muchísimas cualidades extraordinarias: sus convicciones y amor por su país, su comprensión de él mismo, sus habilidades como comunicador y su sinceridad. Deaver dijo: «Me atrevería ir tan lejos como decir que era incapaz de ser deshonesto». Pero quizás lo más impresionante sobre Ronald Reagan era su habilidad para relacionarse con la gente. Deaver comentó: «Ronald Reagan era uno de los hombres más tímidos que he conocido». Sin embargo, el presidente era capaz de comunicarse con quien fuera: un jefe de estado, un obrero común o un enérgico periodista.
Cuando le preguntaron por qué Reagan llegaba tan bien a la prensa, Deaver comentó: «Bueno, básicamente a Reagan le encantaba la gente, fueran miembros de la prensa o personas comunes y corrientes. Y eso se nota. Aunque muchos periodistas no compartían la postura política del presidente, todos lo querían como persona».
Él tenía una especial habilidad de relacionarse con la gente, algo que pulió mientras viajó durante una década por todo el país como portavoz de la General Electric. Se dice que Reagan era capaz de hacer que cualquier persona se sintiera como si fuera su mejor amigo, incluso a alguien que acabara de conocer. Sin embargo, lo que más resalta Deaver, es que Ronald Reagan se conectaba de una forma muy especial con las personas que estaban más cerca de él. Realmente se preocupaba por la gente de su equipo. «En lo que a él concernía, trataba por igual al jefe de personal, al jardinero o a la secretaria», recuerda Deaver. «Todos eran importantes para él». Pese a ser probablemente el hombre más poderoso del mundo, su carisma y humildad con su gente, lo hacía verdaderamente diferente. Él era un líder que servía.
Mis queridos hermanos y amigos, cuando de liderazgo se trata, los creyentes tenemos como ejemplo al mejor líder, a Jesús. Él, aparte de ser Dios, sin duda ha sido el hombre más relevante e importante que ha pisado la Tierra. Fue Jesús el que primero enseñó que el líder sirve, no se sirve. El liderazgo a través del servicio, hoy en día tan de moda en las técnicas de gerencia, fue enseñado por Jesús hace más de 2,000 años en la Última Cena cuando lavó los pies de sus discípulos. Jesús predicaba con su ejemplo, nunca pidió hacer algo que Él no hubiese hecho antes. Los creyentes y discípulos debemos aprender de Él, pues nos dijo: "porque ejemplo os he dado para que, como yo os he hecho, vosotros también hagáis".
Que Dios te bendiga



