Lectura de hoy
Mejores que el oro
2 Timoteo 4:7-8
He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está...
REFLEXIÓN
Estas palabras fueron escritas en las Décimo octava Olimpiadas en Tokio: “Lo más importante...
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Estudio Bíblico de la semana
A.08.- El Hijo
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Este estudio nos lleva a comprender las dos naturalezas de Jesús, como Dios y como hombre. ... |
Mejores que el oro
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He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está reservada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida. 2 Timoteo 4:7-8
Reflexión
Estas palabras fueron escritas en las Décimo octava Olimpiadas en Tokio: “Lo más importante de los Juegos Olímpicos no es ganar sino participar; así como lo más importante en la vida no es el triunfo, sino la lucha. Lo esencial es… el haber peleado bien”.
Los atletas que alcanzaron los Juegos Olímpicos son ya los mejores entre los mejores de cada nación. Cada atleta ha sobresalido en formas que pocos de sus compañeros pudieran jamás alcanzar. Sin embargo solo uno llevará la medalla de oro, otro la de plata y un tercero de bronce.
Aquellos que están tan acostumbrados a ganar enfrentan la devastadora posibilidad de perder no solo delante de sus compañeros de juego, sino también de sus compatriotas y en esta época de televisión mundial, delante del mundo entero.
Cuán vital es para estos atletas mantener su perspectiva de que ganar no es lo importante en las olimpiadas, sino la oportunidad de competir, de tratar y de dar su mejor esfuerzo.
Mis queridos hermanos y amigos, en la fe es igual. Nuestra vida cristiana debe ser de esfuerzo y compromiso. Sabemos que el Señor va delante de nosotros pero aun así, debemos ser valientes, mostrar coraje y acabar la carrera. Al final, como al apóstol Pablo, nos espera la corona de justicia, la cual… nos dará el Señor.
Que Dios te bendiga
Los atletas que alcanzaron los Juegos Olímpicos son ya los mejores entre los mejores de cada nación. Cada atleta ha sobresalido en formas que pocos de sus compañeros pudieran jamás alcanzar. Sin embargo solo uno llevará la medalla de oro, otro la de plata y un tercero de bronce.
Aquellos que están tan acostumbrados a ganar enfrentan la devastadora posibilidad de perder no solo delante de sus compañeros de juego, sino también de sus compatriotas y en esta época de televisión mundial, delante del mundo entero.
Cuán vital es para estos atletas mantener su perspectiva de que ganar no es lo importante en las olimpiadas, sino la oportunidad de competir, de tratar y de dar su mejor esfuerzo.
Mis queridos hermanos y amigos, en la fe es igual. Nuestra vida cristiana debe ser de esfuerzo y compromiso. Sabemos que el Señor va delante de nosotros pero aun así, debemos ser valientes, mostrar coraje y acabar la carrera. Al final, como al apóstol Pablo, nos espera la corona de justicia, la cual… nos dará el Señor.
Que Dios te bendiga



