Lectura de hoy

Una nueva luz

Romanos 12:15-16

Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran. Unánimes entre vosotros; no seáis...

REFLEXIÓN

Los Markovitz eran una de las pocas familias judías que vivían en un apacible suburbio de...

» Continúa     » Escuchar Audio  Escuchar Audio

Reciba diariamente la Lectura de Hoy en su correo electrónico sin ningún compromiso.

Suscribete a Unanimes

Estudio Bíblico de la semana

A.08.- El Hijo

Lecturas Este estudio nos lleva a comprender las dos naturalezas de Jesús, como Dios y como hombre. ...

» Descargar     » Escuchar Audio  Estudios

Una nueva luz

Publicación:  jueves 18 junio 2026   |  Escuchar Audio  Escuchar Audio |  Enviar a un amigo Enviar a un amigo



Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran. Unánimes entre vosotros; no seáis altivos, sino asociaos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión. Romanos 12:15-16


Reflexión

Los Markovitz eran una de las pocas familias judías que vivían en un apacible suburbio de Pensilvania cuyas calles se llenaban de luces navideñas en Diciembre. Ellos en cambio, colocaban una menorá (Candelabro judío de nueve brazos) encendida en una ventana de su casa como recordatorio de que también era el inicio de la Hanuka, una de sus principales fiestas religiosas.

Un día, a eso de las 5 de la mañana, Judy Markovitz se despertó al oír un fuerte ruido. Habían roto la ventana y arrancado la menorá. Para los Markovitz fue una agresión que removió viejas heridas, ya que los padres de Judy habían estado en el pasado recluidos en un campo de concentración. Los Markovitz, luego de recuperarse emocionalmente, repararon la ventana y al terminar la reparación salieron a visitar al hermano de Judy, sin saber que sus vecinos se disponían a reparar algo más.

En la noche, cuando la familia Markovitz regresaba a su casa, un extraordinario espectáculo los sorprendió al doblar la calle: Casi todas las casas de los vecinos estaban adornadas con una menorá resplandeciente. La hija de la pareja, Vicky, hoy día de 18 años, recuerda aquellas ventanas iluminadas como una señal de compasión y solidaridad. " Fue como si todos los vecinos dijeran: Si vuelven a romper las ventanas de ellos, también tendrán que romper las nuestras".

Mis queridos hermanos y amigos, compasión y solidaridad son dos joyas que necesitamos hoy recuperar. Independientemente de religiones o credos, reír con el que ríe y llorar con el que llora, es una actitud cristiana y un mandato bíblico… obedezcámoslo.

Que Dios te bendiga