Lectura de hoy
Solo hechos
Proverbios 11:12
El que carece de entendimiento menosprecia a su prójimo, pero el hombre prudente calla...
REFLEXIÓN
John Wesley acostumbraba criticar abiertamente a un hombre que aportaba económicamente muy...
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Estudio Bíblico de la semana
A.08.- El Hijo
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Este estudio nos lleva a comprender las dos naturalezas de Jesús, como Dios y como hombre. ... |
Solo hechos
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El que carece de entendimiento menosprecia a su prójimo, pero el hombre prudente calla. Proverbios 11:12
Reflexión
John Wesley acostumbraba criticar abiertamente a un hombre que aportaba económicamente muy poco a una importante organización de caridad. Después de un tiempo, este hombre decidió visitar a Wesley para explicarle su situación.
En su encuentro, el hombre le contó que tiempo atrás había adquirido grandes deudas, pero que desde su conversión, había decidido pagar hasta el último céntimo que debía y mostrar así como la gracia de Dios podía obrar en el corazón de un hombre que una vez fue deshonesto.
Le explicó que para lograr esto no compraba nada para su satisfacción personal y que gastaba sólo en lo necesario, que el dinero que le quedaba lo donaba a la organización de caridad.
Muy avergonzado, Wesley ofreció disculpas a aquel hombre que con mucho esfuerzo y decisión ofrecía lo poco que tenía.
Mis queridos hermanos y amigos, es fácil encontrar faltas en otros cuando no conocemos las circunstancias o motivos que fomentaron sus actos. Es impresionante cómo escasos sucesos, puedan alterar para siempre nuestra percepción de una situación. Cuando nos sintamos inclinados a juzgar, será un buen momento para pedir a nuestro Señor la sabiduría y paciencia para actuar según sus enseñanzas. Cuando podemos discriminar entre el bien y el mal juzgamos conductas, algo a lo que el Señor nos ha llamado. Cuando juzgamos personas, usurpamos la silla del Supremo Juez y eso se nos ha prohibido. Por tanto juzguemos conductas y no personas.
¡Que Dios te bendiga!
En su encuentro, el hombre le contó que tiempo atrás había adquirido grandes deudas, pero que desde su conversión, había decidido pagar hasta el último céntimo que debía y mostrar así como la gracia de Dios podía obrar en el corazón de un hombre que una vez fue deshonesto.
Le explicó que para lograr esto no compraba nada para su satisfacción personal y que gastaba sólo en lo necesario, que el dinero que le quedaba lo donaba a la organización de caridad.
Muy avergonzado, Wesley ofreció disculpas a aquel hombre que con mucho esfuerzo y decisión ofrecía lo poco que tenía.
Mis queridos hermanos y amigos, es fácil encontrar faltas en otros cuando no conocemos las circunstancias o motivos que fomentaron sus actos. Es impresionante cómo escasos sucesos, puedan alterar para siempre nuestra percepción de una situación. Cuando nos sintamos inclinados a juzgar, será un buen momento para pedir a nuestro Señor la sabiduría y paciencia para actuar según sus enseñanzas. Cuando podemos discriminar entre el bien y el mal juzgamos conductas, algo a lo que el Señor nos ha llamado. Cuando juzgamos personas, usurpamos la silla del Supremo Juez y eso se nos ha prohibido. Por tanto juzguemos conductas y no personas.
¡Que Dios te bendiga!



