Lectura de hoy

Retrato de sí mismo

Mateo 7:16-20

Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los abrojos...

REFLEXIÓN

Después de años de trabajar en Roma, en esculturas de tamaño natural, Miguel Ángel fue...

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La solución de yeso

Publicación:  viernes 10 septiembre 2021   |  Escuchar Audio  Escuchar Audio |  Enviar a un amigo Enviar a un amigo



El hombre se alegra con la respuesta de su boca; la palabra a su tiempo, ¡cuán buena es! Proverbios 15:23


Reflexión

Los desacuerdos son una parte natural de trabajar juntos. Los diferentes puntos de vista son cruciales para la creatividad y los procesos para resolver problemas. Con todo, la fricción originada cuando surgen diferentes opiniones  puede  causar  dolor innecesario y pérdida valiosa de tiempo y energía. A veces, la mejor manera de convencer a alguien, mientras se mantienen abiertas las líneas de comunicación, es con el simple silencio y una disposición a empezar a enyesar.

Benjamín Franklin aprendió que esparcir yeso en los campos haría crecer las cosas. Se lo dijo a sus vecinos, pero no le creyeron, argumentando que el yeso no ayudaría para nada al crecimiento del pasto ni del trigo. Él guardó silencio.

Pasado un tiempo se fue al campo temprano en la siguiente primavera y sembró trigo. Cerca del camino, por donde los vecinos pasaban, trazó algunas letras con su dedo y puso yeso en ellas.

Al cabo de una o dos semanas, la semilla brotó. Sus vecinos, al pasar por allí, se quedaron boquiabiertos cuando lo vieron. De un verde más brillante que todo el resto del campo, brotó el mensaje sembrado de Franklin en letras grandes, y decía: “A esto se le echó yeso”.

¡A Benjamín Franklin ya no le hacía falta discutir con sus vecinos sobre los beneficios del yeso! Las acciones hablaron por él.

Mis queridos hermanos y amigos, enfrascarse en discusiones necias no lleva a nada más que a separaciones dolorosas y a resentimientos inútiles. Y si esas discusiones se relacionan con las Escrituras, con mayor razón. Cuando las discusiones ardientes se enfocan en Jesús y Su Palabra, ganarlas implica perder al amigo y perderlas es devaluar Su Palabra. Las Escrituras nos conminan a no tener discusiones necias, a defender la doctrina bíblica a partir del amor a Dios y a nuestro prójimo siempre buscando el beneficio de este. Cuando lo que nos mueve es el genuino amor por los demás no discutiremos… enseñaremos.

Que Dios te bendiga