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REFLEXIÓN

Durante cincuenta años, la Hermana Agnes y la señora Baker oraron para que su país, Letonia...

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El presidente y el muchacho

Publicación:  viernes 14 mayo 2021   |  Escuchar Audio  Escuchar Audio |  Enviar a un amigo Enviar a un amigo



Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo…
...porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.
Efesios 2:13 y 18


Reflexión

Un joven soldado de la Unión perdió al hermano mayor y al padre en la batalla de Gettysburg. El soldado decidió ir a Washington, con la intención de entrevistarse con el presidente Lincoln y pedirle que lo exceptuara del servicio militar, para poder volver a su casa y ayudar a su madre y a su hermana en las labores agrícolas.

El guardia que estaba de turno en la Casa de Gobierno le comunicó que no podía ver al Presidente, ya que estaba muy ocupado. Le ordenó que se fuera y volviera al campo de batalla.

Desilusionado, el soldado se sentó en un banco de la plaza cercana de la Casa Blanca. Allí estaba, sin saber qué hacer, cuando se acercó un niño adonde estaba y viéndolo triste, le preguntó qué le ocurría. El soldado le contó su historia.

-Yo puedo ayudarlo -sentenció el muchachito, conmovido.

Tomando la mano del soldado, lo llevó de vuelta al portón de la Casa Blanca. Aparentemente el guardia no los vio, pues no fueron detenidos. Caminaron directamente hasta la puerta del frente de la Casa Blanca y entraron. Allí dentro, pasaron delante de generales y oficiales, pero ninguno dijo una palabra. El soldado no entendía lo que sucedía.

Finalmente, llegaron al Salón Oval, donde el Presidente estaba trabajando. El muchachito simplemente entró, conduciendo al soldado. Detrás del escritorio, estaban Abraham Lincoln y el Secretario de Estado examinando planes de batalla. El Presidente miró al niño y luego al soldado, y dijo:

- Buenas tardes, Todd.  ¿Puedes presentarme a tu amigo?

Y Todd respondió:

- Papá, este soldado necesita hablar contigo.

El soldado le hizo el pedido al presidente Lincoln y allí mismo obtuvo la licencia que necesitaba.

Mis queridos hermanos y amigos, recordemos que nosotros también tenemos acceso al Padre celestial por medio de su Hijo, Jesucristo.  Él es nuestro intercesor y podemos ir a su presencia en cualquier momento del día… así como el soldado.

Que Dios te bendiga