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REFLEXIÓN

Hace muchos años, en un hospital de Stanford, había a una niñita llamada Liz, que sufría...

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Lecturas Estudio sobre la relación de la Iglesia del Señor y el Reino de Dios ...

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Gorriones

Publicación:  miércoles 27 enero 2021   |  Escuchar Audio  Escuchar Audio |  Enviar a un amigo Enviar a un amigo



Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús:
Él, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomó la forma de siervo y se hizo semejante a los hombres. Mas aún, hallándose en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
Filipenses 2:5-8


Reflexión

Había una vez un agricultor que cierta noche fría de invierno oyó un golpeteo irregular contra la puerta. Fue hacia una ventana y vio cómo varios pequeños gorriones atraídos por el evidente calor que había dentro de la casa, se golpeaban contra el vidrio de la puerta.

Conmovido, el agricultor se abrigó bien y cruzó el patio cubierto de nieve para abrir la puerta del granero para que los pobres pájaros pudieran entrar. Encendió las luces y echó algo de heno en un rincón. Pero los gorriones, que se habían dispersado en todas direcciones cuando él salió de la casa, se encontraban ocultos en la oscuridad, temerosos.

El hombre intentó varias cosas para hacerlos entrar en el granero. Hizo un caminito de migas de pan para guiarlos. Dio vuelta por detrás de donde estaban los pájaros para ver si los podía espantar en dirección al granero. Nada dio el resultado esperado. Él, una enorme criatura extraña, los aterrorizaba; los pájaros no podían entender que él estaba tratando de ayudarles.

El hombre de campo se retiró a su casa y observó a los condenados gorriones a través de su ventana. Mientras los observaba, un pensamiento le llegó de repente: “¡Si tan sólo pudiera convertirme en un pájaro, ser uno de ellos por un momento! Entonces no los asustaría. Les podría mostrar el rumbo hacia el calor y la seguridad.” Y casi al mismo tiempo, otro pensamiento le golpeó con gran fuerza. Entendió la razón por la cual Jesús había nacido.

Mis queridos hermanos y amigos, ahora es nuestro turno, ya tenemos la condición de ser humano, continuemos la obra que Jesús comenzó y mostrémosle a otros el rumbo correcto, el calor y la seguridad que sólo el Padre celestial puede dar. Ese rumbo, ese camino al Padre es a través del sacrificio perfecto realizado en la cruz por Jesús, quien logró nuestro perdón a través de su dolor.

Que Dios te bendiga