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Los tres árboles

Publicación:  jueves 18 mayo 2023   |  Escuchar Audio  Escuchar Audio |  Enviar a un amigo Enviar a un amigo



No perdáis,  pues,  vuestra confianza, que tiene una gran recompensa, pues os es necesaria la paciencia, para que, habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Hebreos 10:35-36


Reflexión

Había una vez tres árboles en una elevación de un bosque.

Estaban discutiendo sobre sus esperanzas y sueños cuando el primero dijo: "Algún día espero convertirme en un arca en que se guarden tesoros. Podrían llenarme de oro, plata y piedras preciosas.

Probablemente me decorarían con repujados maravillosos y todos verían mi belleza".

El 2do dijo: "Algún día seré un gran barco. En él llevaré reyes y reinas a través de los mares y navegaré a todos los rincones del mundo. Conmigo todos se sentirán seguros porque mi casco será muy fuerte".

Finalmente el 3er árbol dijo: "Yo quiero crecer para llegar a ser el más alto y más derecho árbol del bosque. La gente me verá en la cima de esta elevación y mirarán hacia lo alto de mis ramas y pensarán en el cielo y en Dios y en cuan cerca de ambos estoy. Seré el más importante de los árboles y siempre seré recordado".

Después de transcurridos varios años en que oraban para que sus sueños se realizaran, llegó un grupo de leñadores a ese lugar. Cuando uno de ellos se paró frente al 1er árbol dijo: "Este me parece bien fuerte. Creo que puedo venderle la madera a un carpintero", y empezó a cortarlo. El árbol se sintió alegre porque pensó que el carpintero haría de él el arca soñada.

Ante el 2do árbol el leñador dijo: "Este me parece fuerte, me será posible venderlo a un astillero". El segundo árbol estaba contento porque estaba seguro que iba en camino de convertirse en un gran barco.

Cuando los leñadores llegaron ante el 3er árbol, este sintió mucho miedo porque sabía que si lo cortaban sus sueños no se realizarían. Uno de los leñadores dijo: "Yo no necesito nada en especial de mi árbol así que este me viene bien", y lo cortó.

Cuando el 1ero llegó al carpintero hicieron de él una caja para comederos de animales, la llevaron a un establo y la llenaron de heno. Esto no era por lo que él había orado toda su vida.

El 2do fue convertido en un pequeño bote de pesca. Su sueño de ser un gran barco y llevar reyes había terminado.

El 3er árbol fue cortado en grandes listones y abandonado en la oscuridad.

Siguieron pasando los años y los árboles se olvidaron de sus respectivos sueños. Entonces, un buen día, un hombre y una mujer llegaron al establo. Ella dio a luz un niño y lo colocó en la caja sobre el heno, aquella caja hecha de la madera del 1er árbol. El hombre hubiese querido una cuna para su hijo, pero este pesebre tendría que hacer las veces de cuna. El árbol convertido en caja, podía sentir la importancia de este acontecimiento y supo que guardaba el mayor de los tesoros de todos los tiempos.

Años más tarde, un grupo de hombres subieron al pequeño bote de pescar hecho de la madera del 2do árbol. Aquel que quería ser un gran barco. Uno de los hombres estaba muy cansado y se durmió. Mientras estaban en alta mar se formó un gran tempestad y el árbol convertido en bote se sintió incapaz de brindarle seguridad a aquellos hombres. Entonces despertaron al que estaba dormido y Él se paró y dijo: "Paz" y la tempestad se calmó. En ese instante el árbol que se había convertido en bote, supo que llevaba al Rey de Reyes en él.

Finalmente, alguien llegó un día y tomó el madero cortado del 3er árbol. Lo cargó a lo largo de calles y la gente se mofaba del hombre que lo cargaba. Cuando hicieron un alto, el hombre fue clavado al madero y levantado en la cima del cerro para que muriera allí. Llegado el domingo, el árbol que se había convertido en aquel madero, se dio cuenta de que era suficientemente fuerte para pararse en la cima del cerro y estar tan cerca de Dios como es posible.

Mis queridos hermanos y amigos, cuando las cosas parecen no ser como queremos, debemos tener presente que Dios tiene un plan para nosotros. Si ponemos nuestra confianza en Él, si duda hará con nosotros "grandes cosas". Cada árbol obtuvo aquello por lo que había orado, solo que no en la manera en que querían o habían imaginado. Es por ello que el Señor dice:
“Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos ni vuestros caminos mis caminos, dice Jehová.
Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos y mis pensamientos más que vuestros pensamientos".

Que Dios te bendiga