Lectura de hoy

Un plato de arroz

Mateo 25:31-40

Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria y todos los santos ángeles con él, entonces...

REFLEXIÓN

Cuenta un padre de familia que una noche vino un hombre a su casa y le dijo: "Hay una familia...

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Lecturas Estudio que profundiza sobre la misericordia y la gracia de Dios. ...

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Los fabricantes de ladrillos

Publicación:  Wednesday 15 May 2019   |  Escuchar Audio  Escuchar Audio |  Enviar a un amigo Enviar a un amigo



No es buen árbol el que da malos frutos, ni árbol malo el que da buen fruto, pues todo árbol se conoce por su fruto, ya que no se cosechan higos de los espinos ni de las zarzas se vendimian uvas. El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo, porque de la abundancia del corazón habla la boca. Lucas 6:43-45


Reflexión

En tiempos antiguos, los fabricantes de ladrillos, los que grababan en piedra y otros artesanos, usaban un símbolo para marcar las cosas que creaban, identificándolos como obra suya. El símbolo que usaba cada uno era su ¡carácter! El valor de la obra estaba en proporción a la destreza con la cual se hizo el objeto. Y solo se estimaba el carácter si la obra era de alta calidad. En otras palabras, la calidad de la persona y su obra respaldaban sus credenciales. Si la obra era buena, así era el carácter. Si era mala, entonces el carácter se percibía como pobre.

Hoy pasa igual con nosotros. Nuestras obras se derivan del carácter, nuestro carácter se deriva de nuestros valores y nuestros valores se derivan de nuestra fe. Por lo tanto lo que hacemos, nuestras obras, tiene su origen en lo que creemos, nuestra fe.

Algunas personas quisieran ser juzgadas por los títulos que han logrado o la posición que tienen, independientemente de la naturaleza de su carácter o de sus valores. Su deseo es influir a otros con el peso de sus credenciales, por el peso de sus logros, por el peso de sus propiedades. Para ellos es más importante lo que tienen que lo que son.

¡Qué error! Para el juez universal, es más importante lo que somos que lo que tenemos. Y lo que somos es producto de lo que creemos. Y lo que creemos guía lo que hacemos.

Mis queridos hermanos y amigos, la fe sin las obras que se derivan de ella es fe muerta. Las obras sin la fe que las origina son pura vanagloria. La fe y nuestras obras van de la mano. Es así como se vive una vida en Cristo.

Que Dios te bendiga