Lectura de hoy
Los buitres y las abejas
1 Corintios 13:4-7
El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no se...
REFLEXIÓN
Los buitres y las abejas se diferencian mucho en sus hábitos alimenticios. Los buitres sobrevuelan...
» Continúa » Escuchar Audio
Reciba diariamente la Lectura de Hoy en su correo electrónico sin ningún compromiso.
Estudio Bíblico de la semana
A.08.- El Hijo
![]() |
Este estudio nos lleva a comprender las dos naturalezas de Jesús, como Dios y como hombre. ... |
La verdad es un lazo
Tweet
El testigo falso no quedará sin castigo, el que cuenta mentiras no escapará. Proverbios 19:5
Reflexión
Preparando una cena especial, una mujer se detuvo en una pequeña carnicería para comprar carne. Había decidido servir como plato principal un pollo asado relleno. Cuando le pidió al hombre de la carnicería que le diese el pollo más grande que tuviese, este sacó del compartimiento refrigerado el último pollo que tenía y lo colocó sobre la balanza.
-Este pesa un kilo ochocientos, señora -le dijo.
La mujer pensó unos momentos y luego dijo:
-No estoy segura que alcance. ¿No tiene uno más grande?
El dependiente devolvió el pollo al compartimiento, simuló que buscaba entre el hielo que se derretía y sacó el mismo pollo. Esta vez, mientras lo pesaba en la balanza, aplicó disimuladamente un poco de presión con sus dedos.
-Ah, -dijo, con una sonrisa-, este pesa dos kilos setecientos.
La mujer frunció el ceño, y haciendo algunos cálculos mentales, dijo sonriente:
- No estoy muy segura. Mejor, ¡envuélvame los dos!
¡Qué lío! La mentira alcanzó al carnicero.
Mis queridos hermanos y amigos, la verdad es un lazo, no una cinta elástica. Tanto la verdad como la mentira nos perseguirán. ¿Cuál preferimos que nos alcance?
Que Dios te bendiga
-Este pesa un kilo ochocientos, señora -le dijo.
La mujer pensó unos momentos y luego dijo:
-No estoy segura que alcance. ¿No tiene uno más grande?
El dependiente devolvió el pollo al compartimiento, simuló que buscaba entre el hielo que se derretía y sacó el mismo pollo. Esta vez, mientras lo pesaba en la balanza, aplicó disimuladamente un poco de presión con sus dedos.
-Ah, -dijo, con una sonrisa-, este pesa dos kilos setecientos.
La mujer frunció el ceño, y haciendo algunos cálculos mentales, dijo sonriente:
- No estoy muy segura. Mejor, ¡envuélvame los dos!
¡Qué lío! La mentira alcanzó al carnicero.
Mis queridos hermanos y amigos, la verdad es un lazo, no una cinta elástica. Tanto la verdad como la mentira nos perseguirán. ¿Cuál preferimos que nos alcance?
Que Dios te bendiga



