Lectura de hoy

Cicatrices del alma

1 Pedro 1:6-7

Por lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis...

REFLEXIÓN

En un día caluroso de verano en el sur de Florida, un niño decidió ir a nadar en la laguna...

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H.06.- La era de la ley

Lecturas Estudio que analiza con detalle la era de la ley ...

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El hombre viejo

Publicación:  miĆ©rcoles 22 junio 2022   |  Escuchar Audio  Escuchar Audio |  Enviar a un amigo Enviar a un amigo



No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación. Filipenses 4:11-13


Reflexión

Cuenta un hombre la siguiente historia:
Un hombre de 92 años, bajo, muy bien vestido, quien cuidaba mucho su apariencia, se está cambiando a una casa de ancianos hoy. Su esposa de 70 años murió recién y él se vio obligado a dejar su hogar.

Yo trabajo en esa casa de ancianos y para mi bendición, me tocó atender al anciano. Él, después de esperar varias horas en la recepción, gentilmente sonrió cuando le dijeron que su cuarto estaba listo. Conforme caminaba lentamente al elevador, usando su bastón, yo le iba describiendo su habitación, incluyendo la hoja de papel que sirve como cortina en la ventana.

"Me gusta mucho", dijo con el entusiasmo de un niño de 8 años que ha recibido una nueva mascota.

"Señor, usted aún no ha visto su cuarto, espere un momento, ya casi llegamos" le dije yo.

"Eso no tiene nada que ver", contesta. "La felicidad yo la elijo por adelantado. Si me gusta o no el cuarto no depende del mobiliario o la decoración, sino de cómo yo decido verlo. Ya está decidido en mi mente que me gusta mi cuarto. Es una decisión que tomo cada mañana cuando me levanto. Yo puedo escoger: Puedo pasar mi día en cama enumerando todas las dificultades que tengo con las partes de mi cuerpo que no funcionan bien, o puedo levantarme y dar gracias al cielo por aquellas partes que todavía trabajan bien."

Mis queridos hermanos y amigos, ¡qué gran ejemplo nos dio este anciano! La paz que trae felicidad es una decisión en fe, no depende de las circunstancias que nos rodean, depende de lo que hacemos con esas circunstancias.

Decidamos ser agradecidos con Dios y estar conformes con lo que nos da. Demos gracias por lo que tenemos y dejemos de anhelar lo que nos hace falta. Aprendamos del apóstol: “he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación.”

Que Dios te bendiga