Lectura de hoy

El dominio del temor

Salmos 23:4

Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo...

REFLEXIÓN

Varios años atrás, un circo de televisión bien conocido desarrolló un acto que incluía...

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Napoleón y el soldado

Publicación:  miĆ©rcoles 27 mayo 2026   |  Escuchar Audio  Escuchar Audio |  Enviar a un amigo Enviar a un amigo



…Y lo es delante de Dios, a quien creyó, el cual da vida a los muertos y llama las cosas que no son como si fueran. Romanos 4:17


Reflexión

Se dice que en cierta ocasión el Emperador Napoleón I se encontraba delante de un grupo de soldados, cuando de repente su caballo se desbocó; entonces un soldado raso se lanzó hacia el caballo y tomando el freno de la bestia pudo pronto detenerlo.

Se dice que Napoleón saludó al soldado raso y le dijo: "Gracias, mi capitán". El soldado se sorprendió al oir a Napoleón decirle "capitán", pues él era un simple soldado raso, pero inmediatamente pensó que se encontraba delante de Napoleón y que si él quería, podía hacerlo capitán.

Así que, saludó a su Emperador y le preguntó: "¿De qué regimiento, mi Emperador?"

El emperador le contestó: "De mi guardia personal."

Aquel soldado raso se presentó como capitán ante el jefe de la guardia personal de Napoleón; el oficial, viéndolo con uniforme de soldado raso, le preguntó: "¿Capitán, por órdenes de quién" - "Por órdenes de mi Emperador, Napoleón I."

En ese momento dejó de ser soldado raso y llegó a ser capitán. Si este soldado raso no hubiese tenido fe, hubiera dicho: "Mi Emperador me dice capitán, pero yo no soy más que un soldado raso. Por el susto que le dio el caballo, se equivocó y me dijo capitán", y se hubiera ido a tomar su lugar y habría permanecido soldado raso toda su vida. ¡Pero el soldado creyó!

Mis queridos hermanos y amigos, el Señor es igual. Nos llama santos, puros y sin mancha delante de Él, porque así seremos cuando estemos en Su presencia, gracias a que Su Hijo nos hizo así. Jesús tomó nuestras impurezas y nos dio su santidad. Esa realidad será evidente el día en que nos presentemos delante de Él. ¿Quién se puede rehusar a semejante intercambio? Todavía no somos así, pero el "que llama las cosas que no son como si fueran" así nos ve. ¿Le creemos?

Que Dios te bendiga