Lectura de hoy
Eliminación de la basura
Santiago 4:11
Hermanos, no murmuréis los unos de los otros...
REFLEXIÓN
Mientras un hombre iba en su auto pasó por el lado de un letrero que decía: $100 de multa...
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Estudio Bíblico de la semana
A.15.- La resurrección de Jesús
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Estudio que analiza con detalle las evidencias que comprueban que Jesús sí resucitó. Nuestra fe cristiana depende de ese evento por lo tanto es de suma importancia estar seguro de ello. ... |
El ciervo
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El hombre iracundo provoca contiendas; el furioso, a menudo peca.
La soberbia del hombre le acarrea humillación, pero al humilde de espíritu lo sustenta la honra. Proverbios 29:22-23
Reflexión
Dice una antigua fábula lo siguiente:
Llegó un ciervo a una fuente cristalina de aguas y vio en la limpia superficie de ellas sus largas y delgadas piernas a la vez que veía sus hermosos cuernos.
Es verdad lo que dicen de mí, exclamó; ¡supero a todos los demás animales en gracia y en nobleza! ¡Qué majestuosamente se levantan mis cuernos! Pero, ¡qué feos y qué delgaditos son mis pies!
En eso vio salir del bosque un león: Pies, para qué los quiero, y en dos saltos se puso fuera del alcance de su adversario. Pero cuenta la fábula que, acertando a pasar en su precipitada fuga por una espesura, sus cuernos se enredaron en la maleza y el león le dio alcance y lo devoró.
Los pies, que tanto despreciaba antes lo salvaron; pero los cuernos, en que tanto orgullo tenía, le perdieron.
Mis queridos hermanos y amigos, ¡cuán cierto es que generalmente nos perdemos por aquello que nos produce orgullo! Cuando nos sentimos superiores tendemos a ver como inferior al humilde. Craso error, la soberbia nos hunde, la humildad nos eleva. En el Reino de Dios las cosas funcionan al revés. Nuestro Señor exalta a los humildes y humilla a los exaltados.
Que Dios te bendiga
Llegó un ciervo a una fuente cristalina de aguas y vio en la limpia superficie de ellas sus largas y delgadas piernas a la vez que veía sus hermosos cuernos.
Es verdad lo que dicen de mí, exclamó; ¡supero a todos los demás animales en gracia y en nobleza! ¡Qué majestuosamente se levantan mis cuernos! Pero, ¡qué feos y qué delgaditos son mis pies!
En eso vio salir del bosque un león: Pies, para qué los quiero, y en dos saltos se puso fuera del alcance de su adversario. Pero cuenta la fábula que, acertando a pasar en su precipitada fuga por una espesura, sus cuernos se enredaron en la maleza y el león le dio alcance y lo devoró.
Los pies, que tanto despreciaba antes lo salvaron; pero los cuernos, en que tanto orgullo tenía, le perdieron.
Mis queridos hermanos y amigos, ¡cuán cierto es que generalmente nos perdemos por aquello que nos produce orgullo! Cuando nos sentimos superiores tendemos a ver como inferior al humilde. Craso error, la soberbia nos hunde, la humildad nos eleva. En el Reino de Dios las cosas funcionan al revés. Nuestro Señor exalta a los humildes y humilla a los exaltados.
Que Dios te bendiga



