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El cerdito del Señor

Publicación:  lunes 8 septiembre 2025   |  Escuchar Audio  Escuchar Audio |  Enviar a un amigo Enviar a un amigo



Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza ni por obligación, porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo necesario, abundéis para toda buena obra; como está escrito: «Repartió, dio a los pobres, su justicia permanece para siempre».
Y el que da semilla al que siembra y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que seáis ricos en todo para toda generosidad, la cual produce, por medio de nosotros, acción de gracias a Dios.
2 Corintios 9:6-10


Reflexión

Como lo hacía regularmente, un cazador salió a buscar el alimento para el día. Pasó todo el día y llegando la noche no había podido cazar nada. Fue entonces que poniéndose de rodillas pidió a Dios que le proveyera el alimento para su familia. Prometió que de todo lo que Él le diera, la mitad sería  para su consumo y la otra mitad para ofrendarlo a Dios.

No pasaron veinte minutos y la trampa que puso atrapó dos cerditos. El cazador, muy contento comenzó a correr para la casa diciendo "uno para mí y otro para El Señor". De repente tropieza y uno de los cerdos se le escapa, entonces el cazador exclama con gran voz: “¡Se me escapó el cerdito del Señor!”

Mis queridos hermanos y amigos, con cuanta frecuencia se nos olvida que el Señor es el legal propietario de todos nuestros bienes. A nosotros nos corresponde administrarlos de acuerdo a Su voluntad, en otras palabras, como Él los administraría. El Señor nos bendice con el propósito de que nosotros bendigamos a los demás, que seamos instrumento para llevar consuelo y esperanza a quienes no tienen. Darle de comer al hambriento y de beber al sediento es una orden del dueño de todo, a nosotros solo nos corresponde obedecerla.

Que Dios te bendiga