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El mendigo ¿quién es?

Publicación:  Monday 12 October 2020   |  Escuchar Audio  Escuchar Audio |  Enviar a un amigo Enviar a un amigo



Entonces dirá también a los de la izquierda: “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles, porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui forastero, y no me recogisteis; estuve desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis”. Entonces también ellos le responderán diciendo: “Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento, forastero, desnudo, enfermo o en la cárcel, y no te servimos?”. Entonces les responderá diciendo: “De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí lo hicisteis”. Irán estos al castigo eterno y los justos a la vida eterna. Mateo 25:41-46


Reflexión

Cuenta la popular novelista española Emilia Pardo Bazán que había un hombre llamado Eudoro que se asoció con un vecino suyo. En pocas semanas el vecino había hundido a Eudoro en el descrédito al denigrarlo públicamente. A pesar de eso, una noche que Eudoro volvía a su casa vio que dos desconocidos golpeaban al vecino. Sin pensarlo siquiera, corrió a defenderlo. Después que huyeron los asaltantes, Eudoro regresó por donde había venido.

Cuando sólo faltaban dos cuadras para llegar a su casa, Eudoro se encontró con un mendigo que le pidió un pedazo de pan. Además de darle unas monedas, lo invitó a que cenara con él en su casa. Antes de despedirse, el mendigo le dijo a Eudoro que había tan poca gente buena que muchas veces le tocaba acostarse con hambre, así que agradecía mucho el favor de Eudoro al haber no sólo suplido su necesidad física sino también al haberle brindado su amistad. En esto la novelista Pardo Bazán identifica al mendigo como Jesucristo.

Mis queridos hermanos y amigo, ¿cuántas no son las personas que tienen que aguantar hambre a causa de la dureza del corazón de sus semejantes? Si bien es cierto que hay personas que pueden trabajar y que, por perezosas, prefieren la vida de un mendigo, también se cruzan por nuestra vida personas de veras necesitadas. A muchos no se les ocurriría identificar a una de esas personas como Jesucristo, tal como lo hace acertadamente Pardo Bazán. Pero lo cierto es que la novelista española tenía buena base para hacerlo. Sin duda conocía las palabras mismas de Jesús, que citamos en la lectura de hoy.

Más vale que, al igual que Eudoro en la novela de Pardo Bazán, tratemos con caridad a los necesitados que se crucen en nuestro camino. Así en el juicio final, Jesucristo podrá decirnos a nosotros: «Vengan ustedes, a quienes mi Padre ha bendecido; reciban su herencia, el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo.... Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mí.»

Que Dios te bendiga