Lectura de hoy
Obediencia y reposo
Juan 15:1-4
Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto...
REFLEXIÓN
En una expedición de caza, una familia se detuvo para almorzar. Los niños jugaban a la sombra...
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Estudio Bíblico de la semana
A.06.- La Trinidad
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Estudio sobre la doctrina de la Trinidad Divina. ... |
Maridos cómodos
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Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella. Efesios 5:25
Reflexión
Las diferencias de tamaño entre machos y hembras de la misma especie es casi una constante en el reino animal. A veces esa diferencia se hace mucho más notable.
Los peces abisales viven a miles de metros bajo la superficie del mar, donde no llega la luz. Ellos soportan enormes presiones. La adaptación a este extraño medio ha hecho que se desarrollen formas realmente increíbles entre estos animales que suelen ser de tamaño muy reducido. Los machos de algunas especies de peces abisales son de tamaño mucho menor que las hembras y además viven como parásitos de ellas. Se fijan a la región ventral con sus mandíbulas y se alimentan de su sangre. Hay hembras que llevan hasta dos machos adheridos, no sólo los transportan sino que también alimentan a sus dos cómodos parásitos.
Mis queridos hermanos y amigos, aun en los seres humanos se ven casos como el de estos peces. Esa no es la voluntad de Dios. Dios desea que en el matrimonio se nutran el uno del otro haciendo una unidad hermosa y bendecida. En estos días, en que los registros nacionales de uniones civiles registran menos matrimonios que divorcios, los creyentes debemos alzar la bandera del matrimonio sano, fortalecido en el Señor, que forma cónyuges dispuestos a honrar y a hacer feliz a su pareja. Personas entregadas y dedicadas a sacar su familia adelante, hombres y mujeres fieles cuyo viaje hacia la eternidad está marcado por compañeros de vida cuya entrega es total. Esos son los matrimonios de los que La Biblia habla, esos son los matrimonios en el Señor.
Que Dios te bendiga
Los peces abisales viven a miles de metros bajo la superficie del mar, donde no llega la luz. Ellos soportan enormes presiones. La adaptación a este extraño medio ha hecho que se desarrollen formas realmente increíbles entre estos animales que suelen ser de tamaño muy reducido. Los machos de algunas especies de peces abisales son de tamaño mucho menor que las hembras y además viven como parásitos de ellas. Se fijan a la región ventral con sus mandíbulas y se alimentan de su sangre. Hay hembras que llevan hasta dos machos adheridos, no sólo los transportan sino que también alimentan a sus dos cómodos parásitos.
Mis queridos hermanos y amigos, aun en los seres humanos se ven casos como el de estos peces. Esa no es la voluntad de Dios. Dios desea que en el matrimonio se nutran el uno del otro haciendo una unidad hermosa y bendecida. En estos días, en que los registros nacionales de uniones civiles registran menos matrimonios que divorcios, los creyentes debemos alzar la bandera del matrimonio sano, fortalecido en el Señor, que forma cónyuges dispuestos a honrar y a hacer feliz a su pareja. Personas entregadas y dedicadas a sacar su familia adelante, hombres y mujeres fieles cuyo viaje hacia la eternidad está marcado por compañeros de vida cuya entrega es total. Esos son los matrimonios de los que La Biblia habla, esos son los matrimonios en el Señor.
Que Dios te bendiga



