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REFLEXIÓN

Después de años de trabajar en Roma, en esculturas de tamaño natural, Miguel Ángel fue...

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El mantel

Publicación:  lunes 26 julio 2021   |  Escuchar Audio  Escuchar Audio |  Enviar a un amigo Enviar a un amigo



Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos ni vuestros caminos mis caminos, dice Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos y mis pensamientos más que vuestros pensamientos. Isaías 55:8-9


Reflexión

El nuevo ministro, recién asignado a su primer ministerio para reabrir una iglesia en los suburbios de Brooklyn, New York, llegó a comienzo de octubre entusiasmado con sus primeras oportunidades. Cuando vio la iglesia se encontró con que estaba en pésimas condiciones y requería de mucho trabajo de reparación. Se fijó la meta de tener todo listo a tiempo para oficiar su primer servicio en la Nochebuena. Trabajó arduamente, reparando los bancos, arreglando las paredes, pintando, etc., y para el 18 de diciembre ya habían casi concluido con los trabajos, adelantándose a la meta trazada. El 19 de diciembre cayó una terrible tempestad que azotó el área por dos días completos. El día 21 el ministro fue a ver la iglesia. Su corazón se contrajo cuando vio que el agua se había filtrado a través del techo, causando que un área considerable de la parte de atrás, de unos 20 pies por 8 pies, cayó de la pared frontal del santuario, exactamente detrás del púlpito, dejando un hoyo que empezaba como a la altura de la cabeza. El ministro limpió el desastre en el piso, y no sabiendo que más hacer sino posponer el servicio de Nochebuena, salió para su casa.

En el camino notó que una tienda local estaba llevando a cabo una venta del tipo “mercado de pulgas”, con fines caritativos, y decidió entrar. Uno de los artículos era un hermoso mantel hecho a mano, color hueso, con un trabajo exquisito de aplicaciones, bellos colores y una cruz bordada en el centro. Era justamente el tamaño adecuado para cubrir el hoyo en la pared frontal. Lo compró y volvió atrás camino a la iglesia. Ya para ese entonces había comenzado a nevar. Una mujer mayor iba corriendo desde la dirección opuesta tratando de alcanzar el autobús, pero finalmente lo perdió. El ministro la invitó a esperar en la iglesia donde había calefacción porque el próximo autobús tardaría 45 minutos más en llegar. La señora se sentó en el banco sin prestar atención al ministro mientras este buscaba una escalera, ganchos, etc., para colocar el mantel como tapiz en la pared. El ministro apenas podía creer lo hermoso que lucia y cómo cubría todo el área del problema. Entonces él miró a la mujer que venía caminando hacia abajo, desde el pasillo del centro. Su cara estaba blanca como una hoja de papel. ¿dónde consiguió usted ese mantel? preguntó. El ministro le explicó. La mujer le pidió revisar la esquina inferior derecha para ver si las iniciales EBG aparecían bordadas allí. Sí, allí estaban. Estas eran las iniciales de la mujer y ella había hecho ese mantel 35 años atrás en Austria. La mujer apenas podía creerlo cuando el ministro le contó como acababa obtener el mantel.

La mujer le explicó que antes de la guerra ella y su esposo tenían una posición económica holgada en Austria. Cuando los nazis llegaron, la forzaron a irse. Su esposo debía seguirla la semana siguiente. Ella fue capturada, enviada a prisión y nunca volvió a ver a su esposo. El ministro la llevó en el auto hasta su casa y ofreció regalarle el mantel, pero ella lo rechazó diciéndole que era lo menos que podía hacer. Se sentía muy agradecida pues vivía al otro lado de Staten Island y solamente estaba en Brooklyn por el día para hacer un trabajo de limpieza de casa.

¡Qué maravilloso fue el servicio de la Nochebuena! La iglesia estaba casi llena. La música y el espíritu que reinaban eran increíbles. Al final del servicio, el ministro despidió a todos en la puerta y muchos expresaron que volverían.

Un hombre mayor, que el ministro reconoció del vecindario, seguía sentado en uno de los bancos mirando hacia el frente, y el ministro se preguntaba por qué no se iba. El hombre le preguntó donde había obtenido ese mantel que estaba en la pared del frente, porque era idéntico al que su esposa había hecho años atrás en Austria antes de la guerra y ¿cómo podían haber dos manteles tan parecidos? Él le relató al ministro cómo llegaron los nazis y cómo él forzó a su esposa a irse, para la seguridad de ella, y cómo estaba supuesto a seguirla, pero había sido arrestado y enviado a prisión. Nunca volvió a ver a su esposa ni su hogar en todos aquellos 35 años.

El ministro le preguntó si le permitiría llevarlo con él a dar una vuelta. Se dirigieron en el auto hacia Staten Island, hasta la misma casa donde el ministro había llevado la mujer tres días atrás. Él ayudó al hombre a subir los tres pisos de escalera que conducían al apartamento de la mujer, tocó la puerta y presenció la más bella reunión de Navidad que pudo haber imaginado. Todo por el mantel.

Mis queridos hermanos y amigos, ¿cómo entender cuales eran los propósitos de Dios al separar a esta pareja por tantos años? Nuestra mente finita no puede comprender al ser infinito, menos debemos justificarlo o excusarlo. Sus pensamientos son mayores que los nuestros y sus caminos sin duda mejores que los nuestros. Aprendamos a confiar en Su sabiduría, esta mueve su voluntad y ella es buena, agradable y perfecta.

Que Dios te bendiga