Lectura de hoy

TransfusiĆ³n

Juan 15:13

Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos...

REFLEXIÓN

Hace muchos años, en un hospital de Stanford, había a una niñita llamada Liz, que sufría...

» Continúa     » Escuchar Audio  Escuchar Audio

Reciba diariamente la Lectura de Hoy en su correo electrónico sin ningún compromiso.

Suscribete a Unanimes

Estudio Bíblico de la semana

B.8.- La Iglesia y el Reino de Dios

Lecturas Estudio sobre la relación de la Iglesia del Señor y el Reino de Dios ...

» Descargar     » Escuchar Audio  Estudios

Bondad

Publicación:  martes 19 enero 2021   |  Escuchar Audio  Escuchar Audio |  Enviar a un amigo Enviar a un amigo



Así que todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos, pues esto es la Ley y los Profetas. Mateo 7:12


Reflexión

Durante la Guerra Civil, el presidente Abraham Lincoln visitaba a menudo los hospitales para conversar con los soldados heridos.
Una vez los médicos le señalaron a un joven soldado, ya próximo a la muerte, y Lincoln se acercó a su cama.

-¿Puedo hacer algo por usted? -preguntó.

Era obvio que el soldado no había reconocido al presidente; haciendo un esfuerzo, pudo susurrar:

- Por favor, ¿me escribiría una carta para mi madre?

Alguien le dio lápiz y papel; el presidente comenzó a escribir cuidadosamente lo que el joven lograba dictar:

“Mi queridísima madre: Fui malherido mientras cumplía con mi deber. Temo que no podré recuperarme. Por favor, no te aflijas demasiado por mí. Besa de mi parte a Mary y a John. Que Dios los bendiga, a ti y a mi padre.

Como el soldado estaba demasiado débil para continuar, Lincoln decidió firmar la carta por él y agregó:

“Escrita en nombre de su hijo por Abraham Lincoln”.

El joven pidió ver la nota y quedó atónito al saber quién la había escrito.

- ¿De veras es el presidente? ‘preguntó.

- Sí, lo soy -replicó Lincoln tranquilamente. Luego quiso saber si había alguna otra cosa que pudiera hacer por él.

- Por favor, ¿quiere darme la mano? -pidió el soldado-. Eso me ayudará cuando llegue el fin.

En la silenciosa habitación, el alto y enjuto presidente tomó la mano del muchacho y pronunció unas cálidas palabras de aliento hasta que llegó la muerte.

Mis queridos hermanos y amigos, debemos dar nuestro tiempo al prójimo; aunque sea algo pequeño, hagamos algo por los demás, algo por lo que no obtengamos más recompensa que el privilegio de hacerlo. Hagamos por nuestro prójimo lo que nos gustaría que hicieran por nosotros si estuviésemos en su situación. Jesús así lo manifestó y reunió en ese mandato todas las Escrituras. Si el cumplimiento de ese mandato es importante para Jesús, también debería ser importante para nosotros.

Que Dios te bendiga