Lectura de hoy

Reflejo de tus acciones

Mateo 7:1-5

No juzguéis, para que no seáis juzgados, porque con el juicio con que juzgáis seréis juzgados...

REFLEXIÓN

Un hombre conducía camino a su casa durante una noche lluviosa, delante de él iba otro...

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La persona adecuada para el cargo

Publicación:  Friday 3 May 2019   |  Escuchar Audio  Escuchar Audio |  Enviar a un amigo Enviar a un amigo



Después subió al monte y llamó a sí a los que él quiso, y vinieron a él. Designó entonces a doce para que estuvieran con él, para enviarlos a predicar y que tuvieran autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios: a Simón, a quien puso por sobrenombre Pedro, a Jacobo, hijo de Zebedeo, y a Juan, hermano de Jacobo, a quienes apellidó Boanerges, es decir, “Hijos del trueno”; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Tadeo, Simón, el cananeo, y Judas Iscariote, el que lo entregó. Marcos 3:13-19


Reflexión

Una de las razones por las cuales el Imperio Romano pudo alcanzar la dimensión que tuvo y pudo lograr sobrevivir durante tanto tiempo -una prodigiosa hazaña de gestión- fue que en aquel tiempo no existían ferrocarriles, automóviles, aviones, radio, papel o teléfono.

Por consiguiente, era imposible acariciar la ilusión de ejercer un control directo sobre un general o un gobernador provincial: no cabía el recurso del contacto telefónico si surgía algún problema demasiado complicado para él, ni el desplazarse en avión al escenario de los hechos y resolver las cosas sobre el terreno cuando tomaban mal rumbo. A las personas se les nombraba y se contemplaba cómo, al marcharse, desaparecían al trasponer una colina entre una nube de polvo y ... eso era todo.

En ese tiempo no cabía pensar en nombrar a un hombre que no se encontrase plenamente capacitado para el cargo o que no estuviera a la altura de su tarea: se sabía que todo dependía de que fuera el mejor hombre para el puesto antes de que partiera. Por tanto, se tenía mucho cuidado al seleccionarle; pero, por encima de todo, el imperio romano se cercioraba de que la persona designada supiera antes de marcharse todo lo que hubiera de saber sobre Roma, su gobierno y su ejército.

Mis queridos hermanos y amigos, con el Señor es igual. Para servirle en nuestra familia, nuestro trabajo o en Su iglesia, hay que saber todo lo que se necesita sobre Su Reino, su gobierno y Su ejército, en fin… hay que conocer Su voluntad. Solo hay una fuente válida de donde podemos aprender eso, la Biblia… Su Palabra.

El Señor eligió a sus apóstoles y los alistó para la tarea. Hoy el Señor nos elige y nos prepara para la nuestra. Él ya hizo Su trabajo, hagamos nosotros el nuestro.

Que Dios te bendiga